El reto global 

A nivel mundial, el número de empleos necesarios entre 2016 y 2030, es de unos 30 millones al año. Además de crear empleos, hay que mejorar las condiciones de unos 780 millones de mujeres y hombres que trabajan, pero no ganan lo suficiente para que ellos y sus familias puedan salir de la pobreza. A día de hoy, las perturbaciones económicas y financieras derivadas de la COVID-19 están desbaratando el ya de por sí tibio crecimiento económico y empeorando los riesgos acentuados de otros factores, en especial para las personas que viven en situación de pobreza. 

 El Objetivo 

El ODS 8 pretende conseguir un crecimiento económico sostenible e inclusivo, que beneficie a todas las personas por igual y no perjudique al medioambiente. Para ello resulta esencial crear empleo decente para todas las personas, especialmente para mujeres, jóvenes y otros grupos en situación de vulnerabilidad, erradicar prácticas como el trabajo forzoso e infantil e impulsar el emprendimiento y la innovación tecnológica. 

Algunos datos de España 

El desempleo, y particularmente el juvenil, representa uno de los retos más acuciantes en nuestro país. El paro entre menores de 25 años en España ha alcanzado una tasa del 37,7% y, por tanto, sigue liderando este parámetro en la eurozona. En el año 2020 se ha registrado una subida general del paro situándose en un 16%. En lo que respecta la diferencia entre hombres y mujeres, la tasa de desempleo de mujeres es de un 18% frente a un 14% en los hombres. Lo más destacable del colectivo de personas con discapacidad es su baja participación en el mercado laboral, en especial en el sector privado. Hay que añadir a estas cifras la subutilización de la fuerza de trabajo va mucho más allá de la tasa de desempleo y recordar que el 13% de los trabajadores asalariados españoles están por debajo del 60% la mediana de ingresos del país. 

Además del acceso al trabajo y de una remuneración adecuada, tener un trabajo decente también significa crear condiciones de trabajo favorables para la salud. Según un estudio reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT, las semanas laborales de más de 55 horas pueden aumentar el riesgo de muerte por enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.  

En cuanto a otras dimensiones como pueden ser la rural, la internacional o la tecnológica, que pueden influir tanto en la esfera del trabajo decente como en la del crecimiento económico, existe igualmente margen para acciones de mejora con un elevado potencial transformador del sector económico. 

Posible impacto de la Covid-19: Se estima que el PIB en España podría caer más de un 9% y 350.00 empresas podrían desaparecer. En pocos meses se ha dado un aumento de la tasa de desempleo sin precedentes, afectando en mayor medida a los más jóvenes. Con las nuevas formas de organización del trabajo aparecen nuevos riesgos laborales de carácter psicosocial (el aislamiento, el estrés, la ansiedad) y físico (relacionados con el espacio físico donde se realiza la actividad laboral). 

  

El compromiso de un despacho 

El sector privado tiene un rol claro en la consecución de este Objetivo, ya que los empresas son el instrumento principal para la creación de puestos de trabajo. Los despachos profesionales pueden crear empleo de forma directa o indirecta, subcontratando proveedores, y deben garantizar además que éste tenga siempre condiciones dignas, especialmente cuando los empleados pertenecen a grupos en situación de vulnerabilidad.  

La oportunidad  

Las personas con un empleo justo se sienten más satisfechas en su puesto de trabajo, lo que les hace ser más competentes y eficientes. No es solo una oportunidad dentro del despacho, sino también una forma de crear cadenas de suministro y de colaboración más resilientes.